La presidenta Claudia Sheinbaum solicitó formalmente a la Secretaría de Bienestar revisar las declaraciones de Manuela Obrador Narváez, delegada de los programas federales en Chiapas y prima del expresidente López Obrador, quien arremetió contra el mandatario estadounidense Donald Trump calificándolo de “asqueroso, tirano y misógino”.
El gobierno de México se deslinda
Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, la jefa del Ejecutivo federal fue contundente al separar la postura de la funcionaria de la política exterior del país, asegurando que sus insultos no reflejan la postura del Estado mexicano.
Institucionalidad: Sheinbaum recordó que, al ser representante del gobierno, Obrador Narváez está obligada a mantener una línea de respeto hacia el presidente de los Estados Unidos.
Conflicto de funciones: La mandataria señaló que la delegada debe decidir entre su cargo público o su militancia partidista, advirtiendo que “no se puede estar en las dos tareas”.
Posibles sanciones en puerta
La investigación quedó a cargo de la secretaria de Bienestar, Leticia Ramírez, quien determinará si las declaraciones configuran una falta administrativa. De ser necesario, el caso podría turnarse a la Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno.
“Obviamente no representa el sentir del gobierno de México (…). Vamos a ver qué ve la secretaria de Bienestar, pero por lo menos tiene que haber un llamado de atención”, sentenció la presidenta.

